MIGRANTES CENTROAMERICANOS OLVIDAN EL SUEÑO AMERICANO Y BUSCAN TRABAJO EN MÉXICO

Tomado de Noticieros Televisa

La inmensa mayoría de los migrantes centroamericanos que están cruzando territorio mexicano buscan llegar a Estados Unidos, pero algunos, muchos, optan por quedarse en las ciudades fronterizas o incluso en Monterrey.

“Ya estoy en Monterrey, Nuevo León, gracias a Dios, porque este camino se nos puso de lo peor, venimos con mi prima, que, este camino no se lo deseo a nadie, la verdad, porque aquí se sufre”, dijo Yanely Gramn, migrante hondureña.

Yanely y su prima Kimberly, migrantes hondureñas, alcanzaron a llegar a Monterrey después de recorrer mil 756 kilómetros a pie, en tren y en camión, desde que cruzaron a territorio mexicano por la comunidad chiapaneca frontera corozal, en los límites con Guatemala.

“Cuando llegamos para Pino Suárez, antes de agarrar el tren, fue donde me golpearon, nos atacaron con pistola, machete”, dijo Yanely.

El pasado 20 de febrero las encontramos sobre la carretera que comunica frontera corozal con Palenque, Chiapas.

Apenas hace dos días llegaron a la casa de un familiar. Buscan poder subsistir pidiendo una ‘monedita’ en puente

“Pues aquí, sobreviviendo, pidiendo en las calles para poder comer y pagar renta y sostenerse día a día, porque no hay dinero, no hay trabajo todavía, venimos llegando”, dijo Kimberly.

Desde las siete de la mañana, decenas de migrantes se reúnen sobre la avenida Serafín Peña, esquina con la calle Emiliano Zapata, a un costado del albergue del migrante “Casa Nicolás”, en el municipio de Guadalupe.

Hasta aquí llegan contratistas y empleadores, les ofrecen trabajos temporales, como chalanes, ayudantes de albañil, trabajos de jardinería y labores agrícolas en ranchos. Les pagan entre 200 y 300 pesos, por una jornada de 10 horas al día.

“No tengo un trabajo permanente.A mí, me dan 250, yo trabajo en una chatarrera, recogiendo fierro, hasta las 6. Quiero pagar un apartamento para no estar durmiendo en la calle, a veces andan muchos locos”, refirió José Abel, migrante de Honduras.

Hay quienes denuncian que los empleadores abusan de ellos, por no tener papeles.

“Son unos de los que te explotan, hacen que hagas lo más pesado y cuando ya hiciste lo más pesado te tiran a la calle, ya no te dan trabajo”, refirió la migrante.
“Un empleador inconsciente los emplea y el sábado, les había prometido mil 700 ó mil 500 pesos y le sale con 300 pesos. Que no contribuyan a la criminalización, que respeten la dignidad de los migrantes, no abusen de ellos”, concluyó Luis Eduardo Villareal, fundador del albergue migrante “Casa Nicolás”, en Guadalupe, Nuevo León.

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